martes, 23 de abril de 2013

Rebosar la copa

 
El barquito de papel luchaba por salir de la copa, y no había más que rebosarla para que el barquito fuera libre...
Lo mismo ocurre cuando rebosas tu mente de imaginación y creatividad, de lucha ante los obstáculos, de persistencia en tus ideas (le pese a quien le pese)... de manera similar al barquito que logra salir de la copa, serás libre.
 
 
 



lunes, 22 de abril de 2013

Paseo matinal (Πρωινό περπάτημα)

 
 


Ψυχή που δεν κοιμάται,
σώμα που ξυπνάει νωρίς,
πρώτο πρωινό περπάτημα,
σκέψεις που έμειναν στο μαξιλάρι...

Alma que no duerme,
cuerpo que madruga,
primer paseo matinal,
pensamientos en la almohada...

 

domingo, 21 de abril de 2013

Andén

 
 
El reloj de la estación arrastra su pesado pie por el minutero en un lento, lentísimo tic-tac eterno. Cientos de miradas impacientes se aferran a la menecilla, relentizando aún más su avance por la esfera. Centro mi atención en los viajeros que van y vienen, en las hiladas de andenes, en los niños sentados en el suelo que miran con curiosidad todo el trasiego mientras comen "gusanitos" con churretes en la cara, observo las huellas a contraluz dejadas por las ruedecillas de las maletas a lo largo de la estación y que recorro con la vista hasta topar de nuevo con el reloj, que permanece mudo vigilándolo todo. Apenas se ha movido un minuto. Tic-tac...
 
Besos volanderos que se pierden en el humo de un tubo de escape, una última calada a un cigarro, un gesto de reproche en la cara de un vigilante de seguridad, cascos y música, un cambio de postura para acomodar la impaciencia, pie derecho pisando una colilla, salida de emergencia, altavoces y anuncios de llegada y salida, una pantalla de información que no funciona, mismo vigilante que pide los papeles a un inmigrante, cartel de prohibido fumar, otro pie pisando una colilla, mismo vigilante que lo ignora mientras ojea la documentación del joven inmigrante... tic-tac...
 
La esfera del reloj, a mi espalda, me atraviesa la nuca y miro hacia ella. Sólo han pasado cinco minutos. Alguien sentado en un banco abre un libro...
 
Blanco y negro de palabras impresas en papel,
Blanco y negro del reloj de la estación
...
 
Enciendo un cigarrillo. El vigilante se acerca amenazante hacia mí... "Está prohibido fumar aquí. ¿No has visto el cartel? Ah, también está prohibido hacer fotos.".
 





 
 

miércoles, 17 de abril de 2013

TARTA PARA EL DÍA A DÍA
- 500 gr. de rabia
- un sobrecito de "estoy hasta los co...es"
- una cucharada sopera de indignación
- medio vasito de "no me lo puedo creer"
Pásenlo todo por la batidora, métanlo en el horno a 180º durante 40 minutos, pero no lo dejen reposar demasiado. Ah, y un truco personal, aderezar toda la mezcla con una pizca de optimismo, autorrealización, esperanza, sueños y amistad porque si no, no hay dios que se lo coma.
 
 
 



martes, 16 de abril de 2013

Στην Ελλάδα... (Para Grecia)

 
 
 
Αυτά τα λόγια είναι για τους φίλους μου στην Ελλάδα αλλά και για όσους φίλους από την Ισπανία μ’έχουν ακούσει να μιλήσω για την Ελλάδα (γι’αυτό που θα το μεταφράσω)

"Ήρθα στά όχθη σου με δίψα για όνειρα, τα νιάτα στη τσέπη ήταν η δύναμη μου, και το ήχος του τραγουδιού που μου οδήγησε σε σένα η συντροφιά στο ταξίδι.
Έδεσα το φτωχό μου καράβι και φόρεσα μόνο τη ψυχή μου.
Χάθηκα στά δρομάκια σου, ρ...ούφηξα το άρωμά σου το θαλασσινό, λάτρεψα το φωτηνό σου σώμα, έμαθα από την παλιά σου σοφία και πόνεσα μαζί σου της πληγές.
Μου έλειψες πολύ πιο πριν να φύγω. Είχες γίνει και πατρίδα, και φίλη, και μάνα μου. Μου έδωσες τόσα πολλά που το φτωχό μου καράβι αμφέβαλε να χωρέσει όλα τα φιλιά, όλες τις αγκαλιές, και κάθε μια καλή ανάμνηση που μου φόρτωσες πάνω. Στά ίδια όχθη που μου αποδέχτηκαν έκανα μια τρυπούλα να φυτρώση το μεγάλο ευχαριστώ που σου ψιθύρησα, ενώ τα κήματα χάιδευαν το καράβι μου..." Σ’αγαπώ, Ελλάδα!

(Αlgunas palabras para mis amigos griegos, para Grecia y para todos los que me habéis oído hablar de ella)
"Llegué a tus orillas con sed de sueños. Todo lo que llevaba en mi bolsillo era la fuerza de mi juventud y una canción era toda mi compañía en el viaje.
Até mi pobre barca y me vestí sólo con mi alma.
Me perdí en tus calles, absorbí tu perfume de mar salada, adoré tu cuerpo bañado de luz, aprendí de tu vieja sabiduría y sufrí con tus heridas.
Te eché de menos mucho antes de abandonarte. Te habías convertido en patria, en amiga, en madre para mí. Me diste tanto que mi pobre barca dudó si cabrían tantos besos, tantos abrazos, tantos buenos momentos con los que me cargaste. En la misma orilla que me recibió, hice un hoyito para que crecieran las ”GRACIAS” que te susurré mientras las olas acariciaban mi barca…” Te quiero, Grecia.
 
 
 



La belleza es instante


 
"La belleza es instante", me dijo el Diente de León.
He caminado mucho y hoy, sin querer, me encontré todo un reino de estas florecillas en la semipenumbra de un bosque. Entendí entonces aquella frase. Ciertamente, es la belleza en su preciso instante, y nada más. No tiene sentido sentarse a hablar de eternidades con un Diente de León, como no tiene sentido preguntarle a una célula por la totalidad de la masa corporal.
 








Un instante es un parpadeo,
el revoloteo de un insecto,
el rasguño de células muertas,
y la eternidad... la eternidad,
no es más que un cúmulo
de instantes. 

jueves, 11 de abril de 2013

Pudor

 
 
 
Hoy la avenida es distinta.
Al bajar del autobús encontré algo inusual en la ordenación habitual de este lugar y, mientras el conductor cerraba la puerta y yo me colgaba mi mochila, me preguntaba qué podía ser. Aparté mi vista del punto del horizonte donde el autobús era ya un puntito y me centré en las filas de palmeras que, a derecha e izquierda, flanquean la calzaba.
Entonces me dí cuenta de ese algo diferente que había llamado mi atención. Habían descortezado las palmeras y, no sé, el panorama general no me gustó. Las sentí a todas, a cada una de ellas, clamar pudorosas su dolor. Me acerqué a una de ellas, justo a la que está en la esquina que enfila hacia mi calle, y posé las yemas de mis dedos sobre su tronco desnudo. Temblé, pensé que de un momento a otro me miraría mis dedos manchados de sangre pues, lo que era tronco y corteza, me pareció en realidad piel y cicatrices.
Las dejé allí, distintas, desnudas, calladas.
 
Entonces pensé, por primera vez en mi vida, en el pudor de la palmera descortezada...